
El Tour se vuelve loco: récord de velocidad y sorpresas en cada meta
El Tour de Francia 2026 se está comportando como un animal salvaje: récords de velocidad históricos, fugas sorpresivas y esprintas caóticos que nadie esperaba. La duodécima etapa, disputada este jueves entre Vichy y Nevers, volvió a demostrar que incluso cuando todo parece decidido en la general, la carrera sigue regalando drama en cada meta.
El récord de velocidad que deja mudo al ciclismo
Los 50,9 kilómetros por hora de media registrados en esta etapa marcan un hito histórico: es el máximo récord de velocidad jamás alcanzado en una etapa en línea del Tour. Para hacerse una idea, es como circular por una autopista durante casi 160 kilómetros sin apenas tocar frenos, en pelotón y pedaleando sin pausa.
Esa velocidad de vértigo vino precedida por una jornada aparentemente plana e intrascendente, pero que el pelotón transformó en algo casi parecido a una contrarreloj. Los equipos de los velocistas no dejaron de apretar desde el primer kilómetro, creando una atmósfera de tensión constante que pocos esperaban en una etapa que debería haber sido tranquila.
Caos, fugas y un final tumultuoso
Según informa abc.es, la etapa fue un carrusel de intentos fallidos. Baptiste Veistroffer, el 'Jabalí', repitió su papel de agitador con su tercera fuga larga sin éxito. El francés se marchó en solitario a 151 kilómetros de meta con cerca de dos minutos de ventaja, pero su aventura estaba abocada al fracaso desde el inicio.
Lo que sí cambió todo fue un golpe de efecto a 35 kilómetros del final: dos corredores llamados Simmons y Vacek pegaron un acelerón devastador que sorprendió completamente a los equipos de los velocistas, quienes parecían dormidos en el pelotón. De repente, una quincena de ciclistas se escapó y la victoria volvió a estar en el aire. Las tres cotas de cuarta categoría, especialmente la de Montagny-lès-Buxy a veinte kilómetros de meta, reactivaron la carrera cuando todo parecía encaminado a un aburrido esprint masivo.
Violencia en la línea de meta
Finalmente, el pelotón capturó a los fugados y entró en Chalon-sur-Saône con una violencia inusual a 55 km/h. Los cuatro hombres del Alpecin tomaron la delantera en el tramo final, pero la llegada fue caótica. Una caída espantosa afectó a varios aspirantes en los metros finales, escena típica de estos esprintas desordenados donde no hay espacio para el error.
Tim Merlier consiguió su tercera victoria de la edición, aunque las circunstancias fueron tan confusas que muchos ni siquiera vieron con claridad quién cruzaba la línea de meta primero.
¿Qué viene ahora?
A pesar de que para muchos analistas el Tour 2026 ya estaría decidido en la clasificación general, la realidad es que la carrera sigue deparando sorpresas secundarias cada jornada. La próxima etapa entra ya en terreno mucho más incómodo —montañoso y técnico—, lo que significa que los velocistas tendrán pocas oportunidades más para brillar en línea recta.
¿Logrará el pelotón mantener estos ritmos de infarto cuando empiece a subir de verdad? Todo indica que la verdadera batalla apenas está empezando.
Fuente: abc.es


