
El PSOE contraataca: ven en las causas judiciales un arma que se vuelve contra la derecha
La condena de David Sánchez a nueve años de inhabilitación por prevaricación ha desatado una reacción unificada dentro del PSOE que va más allá de la defensa rutinaria: dirigentes socialistas sostienen que los procesos judiciales contra la familia del presidente podrían convertirse en un arma de doble filo que se vuelva contra la derecha política y judicial.
El análisis de Ferraz: daño electoral cero
Responsables de primer nivel en La Moncloa y la ejecutiva socialista comparten un diagnóstico común: mientras que los casos de corrupción contra figuras como José Luis Ábalos —condenado a 24 años— sí generaron impacto electoral negativo en el partido, las sentencias contra los familiares del presidente están siendo percibidas de forma completamente distinta por el electorado progresista.
"En la sentencia a David Sánchez hay un daño personal al presidente, pero el daño electoral es cero", aseguran fuentes próximas a la Presidencia del Gobierno, según informa elpais.com. El análisis se extiende a la situación de Begoña Gómez, la esposa del presidente, cuya libertad de movimientos fue limitada por el juez Juan Carlos Peinado con argumentos que los socialistas consideran desproporcionados.
La indignación como combustible político
Lo que más ha azuzado el enfado en las bases y la militancia socialista es la percepción de un patrón sistémico. Dirigentes territoriales del PSOE coinciden en que los votantes progresistas están distinguiendo claramente entre los escándalos de corrupción genuina y lo que ven como decisiones judiciales contra el entorno presidencial.
"La derecha política y judicial está logrando el efecto contrario: en nuestro electorado está calando que lo que pasa no es casual", explica un responsable de la sala de máquinas de Ferraz. "A cada decisión judicial contra la familia del presidente las bases y los votantes se indignan más. Son más proactivos. Este escenario no pasaba hace unos meses".
La retirada del pasaporte a Begoña Gómez y la posterior entrega de los billetes de su viaje a Londres para la graduación de su hija han servido de catalizador para amplificar este sentimiento entre el electorado socialista.
Una respuesta coordinada con estilos distintos
La condena de David Sánchez ha generado una reacción socialista coordinada pero matizada. El ministro de Transportes, Óscar Puente, fue el primero en pronunciarse, denunciando que "la única finalidad" de la sentencia era "derribar un Gobierno ante la incapacidad de hacerlo por las urnas".
Sin embargo, desde Ferraz también elogiaron el enfoque del secretario general de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, quien comparecerió apenas dos horas después de conocerse el fallo para "dar la cara" sin cuestionar la independencia judicial. "Como demócrata y defensor del Estado de Derecho, he confiado en la independencia de la justicia y nuestro absoluto respeto a las sentencias judiciales", fue su mensaje.
Ambas estrategias —la crítica frontal y la defensa institucional del Estado de Derecho— han sido valoradas en privado por líderes territoriales del PSOE como "complementarias", según explican fuentes de La Moncloa. "El mensaje que se emite es el mismo pero en distinta frecuencia de onda".
Un contexto de múltiples procesos judiciales
Esta reacción se produce en un momento en que el PSOE lidia con un rosario de procesos judicales contra dirigentes de distinto rango: desde Ábalos y Santos Cerdán hasta técnicos de distintas administraciones. Es el tercer año consecutivo en que los socialistas cierran el curso político bajo presión judicial.
La pregunta implícita que flota sobre la estrategia socialista es si esta capacidad de convertir la indignación judicial en energía política será suficiente para mantener cohesionado al partido de cara a los próximos compromisos electorales.
Fuente: elpais.com


