
Polonia apuesta 32.000 millones por trenes españoles
España se posiciona como la potencia ferroviaria elegida para transformar las infraestructuras de transporte en Polonia. Con una inversión de 32.200 millones de euros, el país centroeuropeo confía en las empresas españolas para ejecutar un ambicioso proyecto que debería reconfigurar por completo su conectividad ferroviaria. La apuesta es clara: convertir a Polonia en un eje clave de la movilidad en Europa Central.
¿Por qué Polonia confía en España?
La razón es simple: España es el segundo país del mundo en kilómetros de vías de alta velocidad. Esa experiencia acumulada en décadas de proyectos ferroviarios complejos ha convertido a nuestras empresas en las más solicitadas cuando se trata de poner en marcha nuevas infraestructuras de transporte. Tal y como adelanta xataka.com, el ministerio de Transportes español, bajo la dirección de Óscar Puente, ha estado reunido recientemente con su homólogo polaco, Dariusz Klimczak, para coordinar la participación de las compañías españolas.
A esa reunión ministerial asistieron representantes de diez grandes empresas españolas: Adif, Renfe, Acciona, Aldesa, CAF, Elecnor, Idom, Indra, Lantania y Talgo. Cada una busca su hueco en un proyecto de esta magnitud, bien sea en la construcción, el diseño, el mantenimiento o la fabricación de los propios trenes.
El proyecto Port Polska: conectar el país en 480 kilómetros
El corazón de esta inversión es Port Polska, un centro intermodal situado a las afueras de Varsovia que integrará un nuevo aeropuerto, infraestructuras viarias y una red de alta velocidad. El proyecto contempla la construcción de 480 kilómetros de vías que conectarán las cuatro ciudades más pobladas del país: Varsovia, Łódź, Poznań y Wrocław.
Los trenes polacos estarán diseñados para alcanzar velocidades de 350 km/h, aunque operarán a un máximo de 320 km/h. Este nivel de tecnología los alineará con los estándares europeos más exigentes y permitirá que la red forme parte de la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T), el mismo plan que impulsa proyectos como el eje ferroviario Madrid-Lisboa.
Calendario ambicioso y empresas españolas en pie de guerra
Los plazos son exigentes: la primera sección entre Varsovia y Łódź debería ser operativa en 2032, mientras que la línea funcionará completamente en 2035. Para lograrlo, ACS, Acciona y Ferrovial encabezan sendos consorcios que optan al primer lote de inversiones para la construcción.
Pero la implicación española va más allá. Adif ha renovado acuerdos para diseñar, construir y mantener la infraestructura ferroviaria, además de transferir conocimientos a Polonia. Ayesa supervisará un tramo de 17 kilómetros entre Łódź y Breslavia. Ineco e Idom colaboran en el diseño de la red e intervienen en los servicios informáticos del aeropuerto. Incluso Renfe, la operadora estatal, ya tiene presencia en Polonia a través de acuerdos con operadores locales.
Una oportunidad de negocio sin precedentes
Con 32.200 millones en juego y la necesidad de construir casi medio millar de kilómetros de infraestructura ferroviaria, este proyecto representa una de las mayores oportunidades para la industria española en los últimos años. No solo se trata de captar contratos de construcción, sino de posicionar a nuestras empresas como proveedoras de tecnología, conocimiento y servicios en un mercado europeo que seguirá demandando conectividad ferroviaria de calidad.
La pregunta ahora es cuántos de esos miles de millones terminarán en manos españolas y cómo contribuirán a consolidar a España como la potencia ferroviaria de referencia en Europa.
Fuente: xataka.com


