
Apple persigue a 40 exempleados que ficharon por OpenAI
Apple ha llevado su conflicto legal con OpenAI a un terreno mucho más personal y directo. El gigante de Cupertino ha enviado cartas de advertencia a cerca de 40 exempleados suyos que ahora trabajan en la empresa de IA, en un movimiento que refleja la creciente tensión entre dos de los actores más influyentes del sector tecnológico. Según informa hipertextual.com, estas misivas ordenan a los trabajadores preservar documentos y comunicaciones, además de exigirles reuniones directas con los abogados de Apple.
Una fracción considerable de la plantilla de OpenAI bajo presión
Las cartas alcanzan aproximadamente al 10% de los 400 exempleados de Apple que actualmente trabajan para OpenAI. No se trata de una cifra menor: la compañía de Sam Altman ha reclutado de forma sistemática talento procedente de Cupertino, lo que sugiere una estrategia clara de captar experiencia de primer nivel en hardware y sistemas.
Apple ha sido explícita en sus intenciones: según sus argumentaciones judiciales, la evidencia presentada hasta ahora en los tribunales es solo la punta del iceberg respecto a la conducta que atribuye a OpenAI. Esta táctica, que combina presión legal con contacto directo con los empleados, deja entrever que la compañía no permitirá más filtraciones de material confidencial sin respuesta.
El origen de la disputa: acusaciones de robo de información
La tensión escaló cuando Apple presentó una demanda ante un tribunal federal de California contra OpenAI y dos de sus extrabajadores: Chang Liu y Tang Yew Tan. Los cargos son graves. Liu, que se desempeñaba como ingeniero sénior de sistemas eléctricos, habría aprovechado una falla en el sistema de autenticación de Apple para acceder al ordenador de un excompañero y descargar archivos sobre productos aún no lanzados al mercado.
Tan, antiguo vicepresidente de diseño de producto para el iPhone y el Apple Watch, es acusado de algo diferente pero igualmente preocupante: usar información privilegiada durante procesos de contratación. Supuestamente pedía a candidatos que llevasen piezas de Apple a las entrevistas de trabajo.
Más allá de estos dos nombres, Apple señala en la demanda que ha detectado indicios de que otros exempleados se llevaron información protegida al fichar por OpenAI. La compañía contactó previamente con los de Sam Altman, pero un error al enviar un correo terminó por descarrilar las negociaciones previas a la demanda judicial.
OpenAI también contraataca: la alianza fallida con iOS
Aunque OpenAI está en el banquillo de los acusados, no es inocente en términos de fricción con Apple. La empresa de IA ya había considerado emprender acciones legales propias contra el gigante de Cupertino. Un ejecutivo declaró hace unos meses que Apple incumplió los términos de su alianza para integrar ChatGPT en iOS de forma más activa. "Nosotros hemos hecho todo desde el punto de vista del producto. Ellos no, y lo que es peor, ni siquiera han hecho un esfuerzo honesto", mencionó.
El trasfondo: OpenAI diseña su primer dispositivo de hardware
El contexto de esta guerra legal es especialmente delicado. OpenAI está trabajando con Jon Rubinstein, exdiseñador en jefe de Apple, para desarrollar sus propios dispositivos. Según Bloomberg, el primer gadget de la empresa no es un móvil ni unos auriculares, sino un altavoz sin pantalla que funciona como compañero de IA.
Este dispositivo sonaría como un Amazon Echo con Alexa, pero impulsado por ChatGPT. Sería capaz de controlar accesorios del hogar, responder preguntas, gestionar música y contestar mensajes. La irrupción de OpenAI en hardware es, sin duda, una amenaza que Apple toma en serio, y probablemente uno de los motivos por los que la compañía está siendo tan agresiva en sus acciones legales.
La pregunta que flota sobre el sector es clara: ¿conseguirá Apple frenar esta ofensiva legal, o ambas empresas seguirán atrapadas en una batalla que podría costar millones en abogados y recursos?
Fuente: hipertextual.com


