
Descubren restos de la Guerra Civil mientras limpian bosques en Oviedo
Una cuadrilla municipal de Oviedo se llevó una sorpresa inesperada en julio mientras realizaba trabajos de limpieza forestal en El Campón, una zona del término municipal. Al pasar la desbrozadora sobre lo que parecía un sendero cualquiera, la máquina tropezó con hormigón armado y una tronera de 1937, una estructura defensiva republicana que había permanecido oculta bajo los helechos durante casi nueve décadas. Lo que comenzó como una operación rutinaria de prevención de incendios terminó con un descubrimiento que revela cuánto patrimonio de la Guerra Civil sigue enterrado en el territorio español.
Un frente bajo los matorrales del Naranco
El monte Naranco, en las afueras de Oviedo, fue escenario de intensos combates durante el conflicto. Tras el cerco republicano a la ciudad en 1936 que se rompió en octubre, los defensores republicanos se fortificaron en las alturas para controlar los pasos hacia Grado. El Naranco se llenó de trincheras y posiciones de fuego que se mantuvieron hasta el final de la guerra.
Los registros indican que en esta zona se levantaron decenas de estructuras defensivas. En El Rebollal se han contabilizado trece posiciones de combate; en Campo Cimero, la cifra asciende a treinta y una, distribuidas en cuatro arcos hacia el noroeste, formando el conjunto defensivo más grande de Asturias. Un ejemplo destacado es el nido de Ayones, que conserva su geometría original: siete lados en el exterior, cilindro en el interior, construido en 1937 por los republicanos.
Decenas de miles de estructuras perdidas en la maleza
El descubrimiento en Oviedo no es un caso aislado. Según informa xataka.com, el portal BunkerAtlas tiene catalogadas y geolocalizadas 192 posiciones defensivas en toda España, aunque esta cifra representa apenas una muestra del patrimonio real.
Los datos disponibles muestran una distribución dispersa pero significativa:
- Madrid concentra casi el 19% de lo catalogado, con más de 2.000 fortificaciones documentadas en cien municipios; solo la capital reúne 531 fichas de inventario
- Cataluña ronda el 16% del total
- Navarra el 12%
- Aragón el 11%
Casi seis de cada diez estructuras registradas se levantaron durante la Guerra Civil, por ambos bandos. Si se suma la ambición del franquismo en los Pirineos —donde diseñó la Línea P con diez mil búnkeres proyectados a lo largo de 500 kilómetros de frontera, de los cuales se completaron menos de 4.000— la cifra real de estructuras defensivas ronda con seguridad las decenas de miles. La mayoría continúa bajo maleza, esperando ser inventariada y decidida su suerte.
La carrera contra el tiempo y los recursos
España cuenta con un marco legal para proteger este patrimonio. La Ley de Memoria Histórica de 2007, ampliada por la Ley de Memoria Democrática de 2022 (revisada en marzo de 2026), obliga a identificar y proteger estos restos, e incluso a abrirlos al público en algunos casos. Sin embargo, el principal obstáculo es presupuestario.
Inventariar miles de kilómetros de trincheras, fortines y búnkeres requiere una inversión que no siempre llega. Cada estructura recuperada depende de iniciativas locales: un ayuntamiento interesado, una asociación de memoria histórica, o en casos como el de Oviedo, una cuadrilla forestal que tropieza casualmente con el pasado. La gestión del presente sigue devorando recursos que deberían destinarse a documentar el pasado.
¿Qué sucede ahora con el descubrimiento de El Campón?
Por ahora no ha trascendido si las autoridades municipales de Oviedo han iniciado algún protocolo específico de documentación o protección del hallazgo. Lo que sí es seguro es que encontrará lugar en las bases de datos de patrimonio bélico, y que su destino dependerá de decisiones administrativas que combinen presupuestos limitados con prioridades locales.
El descubrimiento plantea una pregunta incómoda: ¿cuántos nidos de ametralladora, trincheras y refugios siguen dormidos bajo los montes españoles, aguardando a que una desbrozadora, una excavadora o el paso del tiempo los expongan de nuevo?
Fuente: xataka.com


