
España bate su récord: 22,5 millones de trabajadores, pero el paro sube
España acaba de alcanzar un hito sin precedentes en su mercado laboral: 22,5 millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social. Pero esta cifra récord trae consigo una paradoja incómoda que desafía las expectativas: el desempleo subió en julio, un mes en el que tradicionalmente baja.
La regularización que impulsa el empleo
El motor de este récord es claro: el proceso extraordinario de regularización de migrantes. Según informa eldiario.es, la Seguridad Social cifra en 262.475 los trabajadores extranjeros dados de alta gracias a este proceso hasta el 30 de julio. Miles de personas que ya vivían en España trabajando en la economía sumergida —sin derechos, sin protección, frecuentemente explotadas— han pasado a firmar su primer contrato formal.
El impacto es inmediato y tangible. En solo unos meses, este colectivo ha acelerado un crecimiento laboral que ya era positivo en España. De hecho, el empleo extranjero registró un nuevo máximo: 3,5 millones de personas, es decir, 420.875 más que hace un año. El 81,5% de estos nuevos trabajadores regularizados se incorporó como asalariado, mientras que casi un 5% lo hizo como autónomo.
Julio: un mes atípico para el desempleo
Lo inusual es que, en plena inserción laboral masiva, el paro subió en 19.500 personas en julio. Un aumento pequeño en números absolutos, pero revelador en su significado: julio es históricamente un mes de descenso del desempleo, gracias al tirón de la hostelería, el comercio y el ocio de verano. Este año, esa pauta se ha roto.
Los expertos señalan varias razones. En primer lugar, la educación fue un lastre: el sector perdió 128.500 empleos en julio, como es habitual antes del regreso a las aulas. En segundo lugar, aunque la creación neta fue de 41.700 empleados de media (más que los 4.400 del año anterior), una parte de esa demanda se cubrió con personas que ya estaban desempleadas o inactivas.
Crecimiento laboral acelerado: más allá de lo ordinario
El contexto más amplio es un mercado de trabajo en expansión acelerada. En el último año, España ha creado casi 650.000 empleos, un ritmo interanual del 2,9%. En abril, cuando arrancó la regularización extraordinaria, esa cifra era de 517.000. Los migrantes regularizados explican la mayor parte de este repunte.
Junio y julio han batido sus máximos históricos de afiliación media precisamente por este efecto. El fenómeno es global: el empleo extranjero subió 66.000 personas entre junio y julio, consolidando el nuevo techo.
¿Qué significa esto en la práctica?
Para cientos de miles de migrantes, la regularización representa el salto de la vulnerabilidad a la formalidad. Acceso a salarios mínimos garantizados, cotización a la Seguridad Social, derechos laborales. Para el mercado español, es un aporte de mano de obra en sectores con demanda insatisfecha, aunque el dato del paro sugiere que no toda la creación de empleo está siendo neta.
La pregunta pendiente es si este auge se mantendrá una vez se agote el efecto de regularización, o si España logrará consolidar un mercado laboral más resiliente y diverso.
Fuente: eldiario.es


