
La UE multa a Google con 890 millones, pero el verdadero golpe está en otra parte
La Comisión Europea ha castigado a Google con 890 millones de euros por violar el Reglamento de Mercados Digitales (DMA). Es la primera sanción firme de este tipo contra el gigante tecnológico, y llega apenas una semana después de que Bruselas multara a AliExpress con 550 millones bajo normas similares. Pero si lees solo la cifra principal, te pierdes lo verdaderamente relevante de esta decisión.
Una multa en dos partes, ambas en el corazón del negocio
Las sanciones se dividen así: 460 millones por autopreferencia en Google Search y 430 millones por bloquear a desarrolladores de Google Play que querían ofrecer métodos de pago alternativos dentro de la tienda.
Ambas prácticas tocan el núcleo de cómo funciona Google. La Comisión ha dado a la empresa sesenta días para corregir estos comportamientos. Si no lo hace, Bruselas puede imponer multas coercitivas de hasta el 5% de la facturación mundial diaria de Alphabet. Eso es una amenaza seria: para una empresa que ingresó más de 350.000 millones de dólares en 2025, el 5% supone cifras astronómicas.
Una sanción con mucho dinero pero poco peso legal
Aquí está el primer dato que relativiza la noticia: los 890 millones son considerables, pero se quedan muy lejos del techo permitido por la DMA. Según informa xataka.com, la normativa permite multas de hasta el 10% de la facturación global. Esto significaría que la sanción podría haber alcanzado los 35.000 millones de euros.
Bruselas ha optado por una multa más moderada, probablemente porque Google ya ha comenzado a hacer cambios durante la investigación. De hecho, la Comisión reconoce que la empresa ha probado modificaciones en cómo presenta Shopping, Hotels y Flights en sus resultados.
El párrafo escondido que define el futuro real
Pero lo verdaderamente importante está casi enterrado en el comunicado oficial. Google tiene que entregar propuestas sobre cómo aplicará los principios de la decisión a los resúmenes y al modo IA, es decir, a los AI Overviews que ya aparecen sobre los resultados clásicos de búsqueda.
Esto es donde la batalla se pone complicada. Un modelo de lenguaje que sintetiza información de decenas de fuentes no puede separar con la misma claridad sus servicios propios de los competidores. La complejidad técnica aquí se dispara, y es probable que defina cómo será el futuro de la búsqueda en Europa durante años.
Una nueva forma de vigilancia regulatoria
Google acumula ya casi 10.000 millones de euros en multas europeas desde 2017. Lo que cambia ahora es el método. Las sanciones anteriores eran por competencia desleal tradicional: llegaban tras años de investigación y castigaban prácticas ya consolidadas. La DMA funciona al revés.
Este reglamento fija reglas ex ante para los "guardianes de acceso" designados (Alphabet lo es desde septiembre de 2023) y sanciona el incumplimiento continuado. Bruselas ya no discute si Google es dominante. Parte de que lo es. Simplemente, le exige que cumpla las nuevas reglas.
Google protesta, pero negocia
Kent Walker, presidente de Global Affairs de Google, ha reaccionado duramente. Ha afirmado que cumplir con la DMA obligará a la empresa a "eliminar funciones de búsqueda en tiempo real que los europeos aprecian" y a "desmantelar protecciones de seguridad en Google Play". Ha añadido que no es "competencia justa, sino empeoramiento del producto".
Sin embargo, la verdadera negociación sobre qué vendrá después apenas ha comenzado. Los 890 millones castigan incumplimientos ya consumados. Lo que importa ahora es cómo Google adapta su futuro producto a unas reglas europeas que nadie más en el mundo respeta.
Fuente: xataka.com


